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El desarrollo de las facultades interiores del hombre

Solamente desarrollando las facultades interiores, el hombre pude alejar los peligros que derivan de haber perdido el control de las grandiosas fuerzas naturales a su alcance, y de haberse vuelto víctima de sus mismas conquistas. La aguda conciencia de que desarrollar estas facultades es indispensable para el mantenimiento de la cordura y la sobrevivencia misma de la humanidad, y el darse cuenta de que sólo así el hombre puede realizar su verdadera naturaleza, debería incitarlo para afrontar esta tarea con una intensidad el deseo y una resolución iguales a los que hasta ahora ha dedicado a sus conquistas externas.

Fundamental entre estos poderes interiores y aquello a lo cual se debería dar prioridad resulta la enorme y todavía no usada fuerza de voluntad humana. Entrenarla y usarla constituyen la base de todo esfuerzo.

Hay dos razones para esto: la primera es la posición central que la voluntad ocupa en la personalidad del hombre, y su íntima relación con el centro de su mismo ser, su verdadero yo. La segunda razón es que la voluntad tiene la función de decidir lo que se debe hacer, y la de usar todos los medios necesarios para su realización, perseverando a pesar de todos los obstáculos y las dificultades.

Pero cuando uno se propone realizar esta tarea se puede sentir confuso y desconcertado.

Una panorámica histórica de los problemas relacionados con la voluntad, muestra que las tentativas de resolver este problema a nivel teórico e intelectual, no solamente no llevan a la solución sino que desemboca en una contradicción, o en un planteamiento confuso o desorientado .

Es por eso que creo que el procedimiento correcto es el de posponer todas las teorías y las discusiones intelectuales sobre el tema, y empezar a descubrir la realidad y la naturaleza de la voluntad a través de la experiencia existencial directa. 

fragmento de El Acto de Voluntad. R.A.

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