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Meditación Grupal del Plenilunio de Aries

“Les pido que abandonen sus antagonismos y antipatías, sus odios y diferencias raciales y que traten de pensar en términos de una familia, una Vida y una humanidad”.

(La Exteriorización de la Jerarquía. Página 388 Ed. española)

 

El Festival de Pascua. Evento de alcance planetario, en el que puede participar cualquier persona, no importa su creencia religiosa, porque la “gran identidad” llamada Cristo, pertenece a toda la humanidad. Es la celebración de su resurrección, expresando el amor incondicional de Dios, cualidad que se siente en este festival como una fuerza viva, radiante, envolvente y vinculadora.

Este festival se enmarca dentro del signo de Aries, que como sabemos es un signo de fuego y, por tanto, gobierna la cabeza, lo que quiere decir que todos los seres humanos somos creadores, podemos pensar y elaborar ideas, no solo los nacidos bajo este signo.

También sabemos el poder que tienen nuestros pensamientos y es nuestra responsabilidad dirigirlos con sentido común, actitud inofensiva e imparcial. ¿Seremos capaces de hacerlo?

La dureza del pensamiento, su frialdad y egoísmo puede verse en todo cuando está sucediendo en el planeta.

La situación actual está conduciendo a la humanidad, a las naciones, a cooperar para terminar con las actitudes erróneas, por medio de una aceptación voluntaria, cooperativa, de un sincero reconocimiento de la responsabilidad y un sensato reajuste de las actividades, enfocadas siempre en el bien de toda la humanidad y del planeta y no solo el particular de una nación, cultura o persona. En consecuencia, todos nosotros, como ciudadanos del planeta, debemos realizar un definido esfuerzo para empezar a eliminar las barreras de las malas relaciones e incomprensiones entre países, gobiernos, instituciones y personas, desde el pensamiento nutrido e iluminado por el alma.

Sabemos que aplicar conscientemente el Artículo 1º de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que dice “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”, supone aprender a compartir y aceptar que vivimos en el mismo planeta y que todos los ciudadanos son dignos de respeto.

Hecho para el que la educación desempeña un papel fundamental, tal y como se recoge en el Artículo 26 de la citada Declaración Universal: “Toda persona tiene derecho a la educación… tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales…”

Esta es la tarea y el reto que toda la humanidad tiene por delante. Exigirá paciencia, perseverancia y valentía, pero el trabajo en equipo, el saber que la humanidad avanza hacia un futuro mejor son indicadores que la buena voluntad está dando sus frutos, que la bondad y generosidad del corazón del hombre son una realidad que nos dirige hacia un nuevo mundo más armonioso, más justo, más sabio y amoroso.

Pepa Barea . 16 de Abril del 2022

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