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Vias para LA PAZ

Vivimos el final de una era. Se derrumban las estructuras construidas, las seguridades que nos dimos y el bienestar logrado.

Sentimos internamente este movimiento del planeta, este vaivén de la sociedad líquida en donde todo es rápido, todo es comprar y tirar.

El movimiento y la urgencia es el estado actual interno y externo. Y si buscamos una fotografía que exprese el momento, Ucrania nos representa. Nos derrumbamos, el planeta con el cambio climático cada vez más visible y cada uno de nosotros con nuestros propios conflictos.

Nos empezamos a construir sobre las ruinas de lo que un día nos sirvió.

En este movimiento en el que nos encontramos, nuevos paradigmas de pensamiento se abren camino poco a poco y desde esta base empezamos a introducir las leyes espirituales que regirán la nueva era, entre ellas la ley del esfuerzo grupal y el principio de Unanimidad.

Los nuevos tiempos son grupales. El grupo es el centro de la sociedad, se han acabado los liderazgos absolutos y el seguimiento de estos. La fuerza del grupo, y la correcta interrelación entre sus miembros es la nueva religión. El olvido de mí mismo, de mi personalidad, la inofensividad y la correcta palabra.

Mi esencia, mis talentos al servicio del grupo. Y desde este lugar conecto mi espiritualidad con la tierra y con el cielo.

Reconocemos la dimensión espiritual del ser humano y pedimos a ayuda a los grandes seres. Desde esta conciencia, los seres humanos vibramos en una frecuencia más alta y ayudamos a que nuestro planeta se eleve y sea un día un planeta sagrado.

El principio en el que se basa el esfuerzo grupal es la unanimidad. La unanimidad es la unión de las almas, la unión con el espíritu, grupal e individual. Todos somos almas encarnadas conscientes. Como almas tenemos un propósito común: El mayor bien para el mayor numero de personas. La unión no es otra cosa que el amor que subyace en todo cuanto existe. Todo ocurre por alguna razón. El servicio a los demás desde mis fortalezas y talentos. Nos necesitamos. Somos únicos originales y diferentes

Desde el principio de unanimidad encontramos vías para la paz: Respeto por la diversidad, la identidad, la diferencia.

Hasta que como grupo social no entendamos que la diferencia enriquece, seguirá habiendo grupos que peleen por sus derechos, que tengan su razón de ser. Porque estas personas han venido al mundo a vivir la experiencia de la diferencia para ayudar a la sociedad a abrirse a nuevos paradigmas de unión y no de separación. Más allá de la forma, hay un alma y como todos somos uno, todas las almas tienen su lugar y su función.

En esta nueva luna de leo, os invitamos a sentiros parte del grupo y a practicar nuevas vías para la paz a través del grupo.

Margarita Herrero, estudiante de meditación creativa.

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