Nebulosa de la Hélice (Fuente: NASA/ESA)
Todos, hablando en términos simbólicos, llevan sobre sus hombros el cántaro que contiene el agua de vida y, en lenguaje simbólico, todos en su medio ambiente, emiten la luz en cierta medida.
El Destino de las Naciones, A.A. Bailey
La Tensión Creadora entre el Corazón y la Conciencia
Plenilunio de Acuario
“ Agua de vida soy, vertida para los sedientos”
Meditación grupal guiada por Alicia Garcia
Celebramos hoy el plenilunio de Acuario y, como solemos hacer, nos fijamos en el trabajo que Hércules, el Alma, tuvo que realizar para poder traspasar este Portal. Acababa de pasar por el décimo Portal, el ascenso a la cima de la montaña en Capricornio, y su Maestro le dice:
«Once veces ha girado la rueda, y ahora tú estás delante de otro Portal. Durante largo tiempo has perseguido la luz que vacilaba primero inciertamente, luego crecía hasta ser un faro firme, y ahora brilla para ti como un sol en llamas. Vuelve ahora la espalda a la claridad; vuelve sobre tus pasos; regresa hacia aquellos para quienes la luz no es sino un punto transitorio, y ayúdales a hacerla crecer. Dirige tus pasos hacia Augías, cuyo reino debe ser purificado de antiguos males. He hablado».
El rey Augías poseía manadas de caballos que guardaba en unos establos que se dice no había limpiado desde hacía más de 30 años. Por lo tanto, emitían un olor insoportable, y todo su reino estaba impregnado de esa suciedad y ese hedor. Nadie había podido limpiar los establos del rey Augías y quien lo intentaba perecía infectado por tanta suciedad. Eso hacía que el rey no confiase en absoluto en el propósito de Hércules de eliminar tanta impureza de su reino mediante la limpieza de sus establos.
Hércules ve que cerca de los establos corrían dos ríos, y su observación y su pensamiento le llevan a decidir que la forma más rápida de llevar a cabo su objetivo era utilizar la poderosa corriente del agua. Y hace dos cosas importantes: primero derriba la barrera que rodea los establos y después desvía el cauce de los ríos de forma que el agua penetre con toda su fuerza. El agua arrastró toda la suciedad y los establos quedaron limpios, con lo que Hércules cumplió con el Trabajo que su Maestro le había impuesto.
Imaginemos ahora el mundo en que vivimos. Quizá podemos pensar que no es un mundo tan puro y tan limpio como todos querríamos. Estamos en una época en la que predomina el individualismo y la falta de amor. Se levantan barreras para separar a los menos favorecidos, a inmigrantes, a seres que simplemente buscan un mundo mejor. Se levantan muros y alambradas para separar países. La idea de “primero lo mío” predomina, y se extiende la voluntad de adueñarse de lo de los demás. En las redes sociales se incita a la separación, a la violencia y al culto al propio cuerpo. En los parlamentos no se debate buscando el bien común, sino que se ha convertido en un juego sobre quién insulta más al otro. ¿Quizá nos recuerda esto la suciedad hedionda de los establos de Augías?.
Sentémonos a meditar, como hizo Hércules, para buscar la mejor solución a un problema tan grande, tan fuera de nuestro alcance. Y reflexionemos sobre lo que Alice A. Bailey comentó en un conferencia que dio en 1937:
“¿Cuáles son las dos cosas que hizo Hércules? Derribó las barreras. Eso es lo primero que tiene que ocurrir en la era de Acuario. Estamos apenas empezando a hacerlo. Estamos apenas empezando a pensar en términos amplios, a dejar de ser exclusivos. Hay grupos de hombres y mujeres apareciendo por todas partes del mundo que están luchando con ellos mismos para ser inclusivos en su pensamiento, porque en la era de Acuario las naciones, como las conocemos ahora, tendrán que desaparecer; naciones luchando por ellas mismas y por lo que quieren, nación contra nación, cultivando el patriotismo, lo que es frecuentemente el cultivo del odio. Tenemos que enseñar a la gente que son seres humanos con ciertas responsabilidades, sí, pero nosotros podemos empezar a tener una imagen más amplia, a revertir la atrofia de la conciencia de la humanidad en su conjunto”.
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“Derribar las barreras en gran escala tiene que ser realizado por la opinión pública, y esto es de desarrollo lento y grandemente emocional; ésa es la dificultad.”
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“… Cultiven el espíritu acuariano de dejar libre a la gente, cultiven la capacidad de tener confianza. Supriman la desconfianza en todos aquellos con los cuales se asocien; crean en ellos, y ellos no los traicionarán, pero atribúyanles motivos incorrectos y ellos los traicionarán, y la culpa será de ustedes. Seamos tan justos como podamos serlo con la luz que tenemos. Cultivemos el espíritu acuariano de no separatividad, del amor, de la comprensión, de la inteligencia, libres de la autoridad, tomando de cada ser humano con el que nos encontremos lo mejor que haya en él. Y si ustedes no toman lo mejor de ellos, censúrense a ustedes mismos y no a ellos. Esa es la verdad. …” – A.A.B. 1937
Y respecto a lo que podemos hacer nosotros, una vez derribadas las barreras, desviemos el curso del agua. La práctica y la meditación sobre las cualidades del alma como el amor altruista, el compartir, la inclusividad, la voluntad de hacer el bien, la unidad de todos los seres humanos, la idea del bien común, etc., si es realizada por un número elevado de personas, genera tanta fuerza limpiadora como los ríos con los que Hércules limpió los establos.
Y el pensamiento semilla de Acuario nos recuerda que somos
“Agua de Vida, vertida para los sedientos”.