La Enseñanza Antigua nos dice que el tiempo solamente existe en la objetividad. Lo sabemos porque, cuando entramos en los mundos sutiles, solemos decir que “perdemos la noción del tiempo”, es decir, la noción del tiempo lineal establecido por los seres humanos.
Novilunio de Virgo 2026 · Alicia Garcia
Sobre el Tiempo en Virgo
Pensando en las diferentes características de Virgo, he decidido centrarme en una que todos los humanos consideramos muy valiosa. El Tiempo. Una frase característica común es “el tiempo es oro”, y para Virgo, evidentemente lo es.
En su libro “Los Signos del Zodíaco” Louise Huber explica sobre este tema:
“El signo de Virgo tiene una relación oculta con el tiempo. Saber esperar presupone confiar en la vida y tener la certeza de que todo tiene lugar a su debido tiempo. Podemos trasladar esta actitud a nuestra vida y desarrollar la capacidad de “tener tiempo” para cultivar cualidades humanas internas que en el momento presente quizás parezcan innecesarias y sin utilidad directa en la existencia. Muchas personas están todo el día ocupadas con una actividad sin sentido y se cargan de trabajo que no es útil para nadie. Estas personas no tienen tiempo para la vida interior porque dan demasiada importancia a los asuntos externos.
La percepción del ser interior no es una cuestión de tener tiempo externo sino de tener tiempo interior.
Para meditar también debemos reservarnos tiempo. Debemos hacerlo de forma completamente consciente y con convicción puesto que es una actividad de gran importancia. Tenemos que sentirnos completamente libres de las preocupaciones y las obligaciones con respecto de los demás. Después ya tendremos tiempo para dedicarnos a ellos y servirles de la manera más profunda, completa y efectiva. Durante la meditación, debemos dejar que surja la sensación de que no tenemos nada que hacer, debemos tener la convicción de que estamos dispensados de todo. … Con esta actitud y con el sentimiento de tener tiempo suficiente, las cualidades anímicas internas fluyen a la superficie por sí mismas.” Aquí termina la cita de Louise Huber.
El “no tener tiempo” es algo muy característico en nuestra época. Dejamos por hacer muchas cosas simplemente porque se superponen a otras, y aquí vale la pena destacar, como dice Louise Huber, que en general, damos prioridad a las cosas externas dejando a un lado el trabajo interno.
Por eso debemos aprender a administrar el tiempo. Saber distribuir adecuadamente nuestras horas y nuestras actividades, dejando los intervalos necesarios para descansar física, emocional y mentalmente, y encontrar nuestros momentos de silencio mental, porque es en esos momentos cuando se producen los procesos de percepción y de intuición.
Cuando nos sentamos para practicar la meditación, suele haber primero una descarga de pensamientos. La mente, que siempre está en el pasado o en el futuro y raramente en el presente, se descarga de todas las situaciones, frases, imágenes, relaciones, etc., que se hayan recogido hasta ese momento o que se prevé recoger a lo largo del día. Una vez que la mente se ha quedado sin contenido, entra en un espacio “vacío”,
el sunyata budista, un espacio donde se puede experimentar la conexión interna, la chispa de contacto entre la mente inferior y la Luz Superior, y se abre esa puerta hacia el infinito, hacia ese espacio desconocido para nosotros donde quizá pueda venir la revelación.
Puede que sea en ese momento cuando nos demos cuenta de que, en realidad, el tiempo tal como lo conocemos, no existe. La Enseñanza Antigua nos dice que el tiempo solamente existe en la objetividad. Lo sabemos porque, cuando entramos en los mundos sutiles, solemos decir que “perdemos la noción del tiempo”, es decir, la noción del tiempo lineal establecido por los seres humanos.
Por tanto, “no perdamos el tiempo” en el mundo del espejismo y de la ilusión, el mundo de la diversión y el entretenimiento. Guardemos el tiempo necesario para nuestras actividades cotidianas, e igualmente, reservemos el tiempo necesario para nuestras actividades espirituales.
Y, si os parece, recordemos el primer mensaje de las Hojas del Jardín de Morya:
Mi primer mensaje para la Nueva Tierra.
Tú que has dado el Ashram, Tú que has dado dos vidas, proclama.
Constructores y guerreros, afianzad los pasos.
Lector, si no has comprendido, vuelve a leerlo después de un tiempo.
Lo predestinado no es accidental,
y las hojas caen a su debido tiempo.
No obstante, el invierno es sólo el mensajero de la primavera.
Todo es revelado; todo es alcanzable.
Te protegeré con un escudo – ¡el trabajo!
He hablado.