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La decadencia y la muerte son características de Escorpio,

y su verdadero objetivo es la transformación de esa entidad que muere.

MEDITACIÓN LUNA LLENA DE ESCORPIO 2023

Alicia Garcia 

En la historia de la humanidad, cada civilización ha seguido también el ciclo biológico que rige a cada individuo: el ciclo de nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte, para dar paso a otra civilización nueva y mejor. La decadencia y la muerte son características de Escorpio, y su verdadero objetivo es la transformación de esa entidad que muere.

El octavo trabajo de Hércules tiene que ver con ese proceso de transformación, que es eliminar la Hidra de nueve cabezas. Hércules afronta este trabajo con su valor característico, su fuerza y su intuición.

El pensamiento semilla de Escorpio es: “Guerrero soy, y de la batalla salgo triunfante”

Las cabezas de la Hidra:

El sexo. La humanidad ha pasado de una etapa pretérita en que el sexo era pecado y estaba totalmente reprimido, a la etapa actual, en que el sexo llega sin control a mentes todavía no preparadas para comprenderlo; la promiscuidad se ha normalizado y, como sabemos, en la actualidad la pornografía más burda llega a manos hasta de niños pequeños. Se nos dice que el sexo es una energía y, de hecho, es a través de esta energía que el ser humano crea otro ser humano. Se ha perdido este valor del sexo y, como se indica en Los Trabajos de Hércules :

“la promiscuidad hace la vida vulgar, y hace de un ser humano el esclavo de una pasión dominadora. La sublimación implica el uso de la energía del sexo en esfuerzo creador.”

La comodidad, o, como diríamos actualmente, la zona de confort. Ahora, en la mayor parte del planeta, no hace falta hacer esfuerzos para nada o para casi nada. Tenemos ascensores, coches, tenemos luz con sólo pulsar un interruptor, agua con solamente abrir un grifo, y hasta la compra nos llega ahora a casa sin esforzarnos por ir a la tienda. Y la facilidad de internet trae hasta nosotros mundos lejanos adonde nunca hubiéramos pensado viajar. Se nos dice que:

“Cargado con posesiones y embotado por la seductora sensación del confort, el espíritu se marchita y se debilita. El prisionero de la comodidad se sume en la apatía, olvidando las luchas y pruebas que templan la afilada hoja del esfuerzo espiritual”.

El dinero. Todos conocemos el poder del dinero, y quizá no es necesario explicar demasiado. La ambición del dinero lleva a todos los casos de corrupción, no solamente en todos los gobiernos del mundo, sino también en los ciudadanos de a pie, que, si les llega la oportunidad, caen en ella.

El miedo. El miedo es ese gran espejismo en el que todos, en un contexto u otro, caemos. Somos como niños que, por la noche, temen al monstruo que está en su habitación, hasta que sus padres encienden la luz, levantan las sábanas, abren el armario, y demuestran que tal monstruo no existe. ¿Podemos darnos cuenta de que “el monstruo no existe” cuando nos acecha el miedo a la soledad, a la pobreza, a lo desconocido, al fracaso, etc.?

El odio. Desafortunadamente muy extendido en la actualidad por su fácil difusión en las redes sociales. Me pregunto qué es el odio, y buscando su etimología encuentro que dice que es “aversión fuerte, fuerte sentimiento de rechazo hacia algo o alguien”. Por lo tanto, es un estado emocional llevado a un extremo. Si nos damos cuenta de ello, y utilizando la mente evitamos la emoción, vemos como el odio, igual que el miedo, desaparece.

El deseo de poder. Tan antiguo como la humanidad misma, ¿verdad?. Tribus, razas, naciones… han tenido ese deseo de poder y de dominar a otras tribus, razas o naciones más débiles o más pequeñas.

El orgullo. Creernos superiores a los demás nos lleva progresivamente a la octava cabeza de la Hidra, que es la separación. De ahí la separación de clases (clase alta, clase media, clase baja, según el poder adquisitivo, en nuestro entorno occidental. Separación en castas en la India, etc.), separación entre religiones, separación entre naciones, etc.

Y la novena y última cabeza, es la crueldad. Se nos dice que:

“Esta repugnante cabeza de la hidra debe ser destruida de una vez por todas antes de que un hombre pueda proclamarse como humanizado.”

Hércules intenta acabar con la hidra cortándole cada cabeza, pero cada vez que cortaba una, ésta se reproducía. Se da cuenta de que la única forma de acabar con el monstruo es sacándolo de las profundidades de su cueva y elevándolo a la luz. Y así lo hizo. Quizá podemos reflexionar hasta qué punto cada una de las cabezas de la hidra se manifiesta en nosotros con mayor o menor intensidad. Cuando nos damos cuenta de que también cada uno de nosotros tiene miedo, o está atrapado por el sexo, por el dinero, o quizá por la comodidad, etc., simplemente darnos cuenta y reflexionar sobre ello, es elevar a la luz esa cabeza de la hidra.

Y cuando somos conscientes, podemos transmutar esa energía.

Podemos: sublimar la energía sexual a un acto amoroso y creador; salir de nuestra zona de confort para paliar las necesidades de otros; bendecir el dinero como un don divino y utilizarlo solamente con intención correcta; ya hemos visto que para vencer el miedo y el odio sólo tenemos que “encender la luz”; venceremos el deseo de poder, el orgullo y también la separación, dándonos cuenta de la unidad de todos los seres – todos somos iguales y estamos unidos por la energía etérica.

Esto quiere decir que si actuamos cruelmente contra otro ser, estamos actuando de la misma manera contra nosotros mismos, aparte de que por la Ley de Siembra y de Cosecha, pagaremos por ello en algún momento.

Recordemos que somos parte de la humanidad,

y que todo lo que nosotros hagamos por eliminar la hidra, está ayudando a otros seres a hacer lo mismo, y por lo tanto, estamos facilitando el proceso de transformación para nuestra civilización, que Escorpio propone.

 

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