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En el estudio y reflexión sobre los signos es interesante tener en cuenta el significado del signo precedente al que nos encontramos. En este caso vemos que Capricornio, como signo de Tierra, nos habla de la ambición del ser humano que se esfuerza para lograr sus metas y, ahora, tenemos que dar un paso adelante y esa ambición “distribuirla” en el Aire de Acuario; tal y como se vio en la pasada luna nueva, hay que ponerla en práctica.

¿Cómo hacer que, desde este permanecer en la luz, podamos llevar el agua de vida a los hombres sedientos?

Recordemos el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”

Para mí, este artículo refleja el lema de la Era de Acuario, representa la meta que la humanidad ha de alcanzar, pero a día de hoy le está resultado difícil llevarlo a la práctica.

La vida se va revelando etapa tras etapa y mientras vivimos para nosotros mismos, es una vida muy circunscrita sobre sí misma, muy auto centrada, en cambio, cuando vivimos para el grupo, ya sea familiar, social, racial, nacional, nos abrimos a los demás, nos aproximamos a una vida más plena e inclusiva.

La época que nos toca vivir nos obliga a realizar un cambio de perspectiva, ya que según como vemos el mundo, así lo experimentamos. Por lo tanto, tenemos que modificar la forma de apreciarlo, pues transforma la manera en que sentimos y actuamos, a la vez que también cambia al propio mundo.

Compartir con los demás, desde el sufrimiento a los buenos momentos, nos recuerda que no estamos solos, se percibe la interdependencia que nos envuelve a todos, una conexión que nos revela la existencia de un mundo íntegro y coherente. Este principio no es algo banal, implica distribuir, solidarizarse. Necesitamos de los demás. En la vida del ser humano hay dos hechos que lo demuestran: todos nacemos y morimos del mismo modo, en esos momentos de nuestra vida dependemos de los demás, no importa si somos un ministro, un futbolista famoso, ama de casa o refugiado.

Compartir con los demás, desde el sufrimiento a los buenos momentos, nos recuerda que no estamos solos, se percibe la interdependencia que nos envuelve a todos, una conexión que nos revela la existencia de un mundo íntegro y coherente. Este principio no es algo banal, implica distribuir, solidarizarse. Necesitamos de los demás. En la vida del ser humano hay dos hechos que lo demuestran: todos nacemos y morimos del mismo modo, en esos momentos de nuestra vida dependemos de los demás, no importa si somos un ministro, un futbolista famoso, ama de casa o refugiado.

Esto hace que nos demos cuenta de que todos somos hermanos, sin considerarnos mejores o peores que los otros. La cooperación es llevar adelante un trabajo en común, realizado en grupo, con un objetivo común. Si miramos a nuestro alrededor, podemos ver que hay gran cantidad de grupos que están trabajando en favor de los demás y que lo realizan con generosidad y altruismo.

Todos dependemos de todos y en estos momentos se pone de manifiesto la fragilidad del ser humano, pues si no hay compañerismo, trabajo en equipo, vemos que el individualismo y el egoísmo nos llevan hacia un callejón sin salida.

En astrología se dice que Acuario rige el sistema sanguíneo y su circulación. Sabemos que a través de la sangre se distribuye la vida por todo el cuerpo. ¿Somos capaces de imaginar cómo sería la tierra en una época en la que se comparta como lo hace la sangre y que el artículo primero de la Declaración Universal sea un hecho? Maravilloso, y ¿nosotros qué haremos para que se haga realidad?

Todos nosotros, como partícipes de la Era de Acuario, debemos ofrecer el agua de vida, sin temor a quedarnos sin agua, pues el cántaro se llena en la misma medida que da.

Se sirve porque se está en sintonía con la vida. El amor del que se es partícipe se desea compartir porque surge desde el fondo del corazón, es una alegría espontánea y genuina, que hace que tendamos las manos al prójimo y entreguemos esa medida de vida y amor que nos llega y que ofrecemos con sinceridad y humildad.

Pepa Barea. 16 de Febrero 2022. Plenilunio de Acuario

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